Otra vez sensacional...gracias a todos los voluntarios y a los organizadores, en especial a "cheque", espero llames pronto para avisar de lo de Arán... El año que viene nos volvemos a ver (a ver si me traigo algún Cebolla más). Oscar.
Bueno, de vuelta a la normalidad y a la conexión a internet. Ha sido un fin de semana fabuloso, aunque deportivamente un fracaso. El ultra trail de Guara Somontano es espectacular. Era mi primera incursión en esa sierra, y he alucinado con sus riscos y sus cañones. Pero sobre todo por la gente que vive alrededor, y sobre todo por la gente de Alquézar, y los organizadores guiados por las experimentadas manos de Kike Borrás y compañía. Lástima que a mitad de camino,en Rodellar, un servidor dijo basta. Diez kilometros antes mi cuerpo reventó, no asmiló el líquido injerido, todo lo que tomé, más las sales, los expulsé con la transpiración. Como consecuencia sufrí unos horribles calambres en ambas piernas justo cuando iba a emprender la subida más exigente. De nada servía hidratarme más, fue un punto que cuidé con esmero durante toda la carrera; era imposible, todo lo que tomaba volvía a salir de mi cuerpo, los estiramientos me aliviaban momentáneamente, pero nada más retomar la ruta volvían a aparecer los calambres. Después de mareos, escalofríos y dolores terribles, me retiré tras la bajada, aprovechando el puesto de control. Llegado a ese punto, otros dos compañeros de fatigas tomaron la misma decisión que yo, y nos consolamos, pero sobre todo nos aliamos para volver a repetir esta aventura el próximo año, que por lo demás, comida de despedida incluída, fue una gozada
Otra vez sensacional...gracias a todos los voluntarios y a los organizadores, en especial a "cheque", espero llames pronto para avisar de lo de Arán...
ResponderSuprimirEl año que viene nos volvemos a ver (a ver si me traigo algún Cebolla más).
Oscar.
Bueno, de vuelta a la normalidad y a la conexión a internet. Ha sido un fin de semana fabuloso, aunque deportivamente un fracaso. El ultra trail de Guara Somontano es espectacular. Era mi primera incursión en esa sierra, y he alucinado con sus riscos y sus cañones. Pero sobre todo por la gente que vive alrededor, y sobre todo por la gente de Alquézar, y los organizadores guiados por las experimentadas manos de Kike Borrás y compañía. Lástima que a mitad de camino,en Rodellar, un servidor dijo basta. Diez kilometros antes mi cuerpo reventó, no asmiló el líquido injerido, todo lo que tomé, más las sales, los expulsé con la transpiración. Como consecuencia sufrí unos horribles calambres en ambas piernas justo cuando iba a emprender la subida más exigente. De nada servía hidratarme más, fue un punto que cuidé con esmero durante toda la carrera; era imposible, todo lo que tomaba volvía a salir de mi cuerpo, los estiramientos me aliviaban momentáneamente, pero nada más retomar la ruta volvían a aparecer los calambres. Después de mareos, escalofríos y dolores terribles, me retiré tras la bajada, aprovechando el puesto de control. Llegado a ese punto, otros dos compañeros de fatigas tomaron la misma decisión que yo, y nos consolamos, pero sobre todo nos aliamos para volver a repetir esta aventura el próximo año, que por lo demás, comida de despedida incluída, fue una gozada
ResponderSuprimir